El viento es la causa más común de que un vuelo rutinario de dron salga mal. Antes de despegar, revisa esta lista.
Comprueba la velocidad sostenida del viento
La mayoría de los drones de consumo (desde modelos de menos de 250g hasta cuadricópteros medianos) están clasificados para vientos sostenidos de hasta unos 20-29 km/h, según el modelo. Por encima de eso, espera menor autoridad de control y un consumo de batería más rápido mientras el dron lucha por mantener su posición.
Observa la dispersión de las ráfagas, no solo el promedio
Un promedio de 15 km/h con ráfagas de hasta 35 km/h es mucho más peligroso que un viento constante de 20 km/h. Las ráfagas son las que causan caídas repentinas de altitud, horizontes inclinados en el video y dificultad para aterrizar con precisión. Fíjate específicamente en la velocidad de ráfaga, no solo en el promedio.
Vigila la dirección, no solo la velocidad
El viento que cambia de dirección con frecuencia (común cerca de edificios, acantilados o líneas de árboles) crea turbulencia más difícil de predecir que un viento constante desde una sola dirección. Si vuelas cerca de estructuras, asume que el viento cerca del suelo puede diferir bastante del viento a tu altitud prevista.
Reglas prácticas
- Por debajo de ~15 km/h: generalmente cómodo para la mayoría de drones de consumo.
- 15-29 km/h: volable para muchos modelos, pero espera deriva visible y menor tiempo de vuelo; los principiantes deben tener cuidado.
- Por encima de 29 km/h: considera posponer el vuelo salvo que tu dron esté explícitamente clasificado para mayor resistencia al viento.
Antes de cada vuelo
Consulta una lectura de viento y ráfagas en tiempo real para tu ubicación exacta justo antes de volar — las condiciones pueden cambiar en una hora, y un pronóstico de la noche anterior no sustituye una lectura actual.